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Voy a decirte que no

Porque un día, cuando menos lo esperes, pasará.

17/05/21 VOY A DECIRTE QUE NO

Compartimos este texto visto en las redes Patri Nueva:


«Yo lo adopto y va a estar genial, no le va a faltar nada».

Nada, menos seguridad. Porque cada vez que abras las ventanas su vida estará en riesgo. Cada vez que salgas a la terraza a tender, a fumar, a tomar el aire. Cada vez que te vayas con prisas a trabajar y te preguntes si cerraste todas las puertas donde había ventanas abiertas, o si se habrá escondido en un armario de la habitación que aireabas.
Y siempre que la suerte esté de tu lado, todo estará bien.
Pero un día, cuando menos te lo esperes, pasará.
Y me llamarás llorando diciendo que ha habido un accidente. Que ha sido muy feliz el tiempo que vivió contigo y que quién iba a imaginar que podría pasar.

Pero lo cierto es que yo podía preveerlo. Y tú también.

Me pudo la prisa y el agobio. La competencia con tantos otros gatitos que sí dan sin apenas requisitos, el miedo a que creciera sin familia y luego, de adulto, se quedara olvidado. Me pregunté a mí misma si no era verdad eso que me decían de que estaba siendo demasiado exigente y al final me equivoqué.
Su cuerpo inerte en el suelo. Sus órganos reventados por la caída. Que no se podía hacer nada más y que tuviste que autorizar la eutanasia, me dirás. Y yo tendré que vivir el resto de mi vida sabiendo que su muerte es tan culpa tuya como mía.

Por eso voy a decirte que no. Aunque me enseñes fotos de tu gato, que es adulto y precioso, rebosante de salud, que nunca ha necesitado redes (como si las redes fueran una necesidad particular y no un requisito imprescindible) porque tienes cuidado de no dejar ventanas abiertas. Aunque me digas que has tenido gatos toda tu vida y esas cosas no pasan. Aunque intentes forzarme a cambiar de opinión. Aunque me digas que pido demasiado y que nadie va a aceptar nunca. Aunque me lances a la cara que en cualquier parte encontrarás un gato más fácil y yo sepa que es verdad.
Será otro, pero éste no.

Voy a decirte que no y seguiré hablando con paciencia con todo el que pregunte y corra espantado porque poner redes es demasiado complicado. Voy a decirte que no y a seguir entristeciendome cada vez que alguien me diga que es demasiado lío para un gato rescatado, como si fuera algo malo. Voy a decirte que no y a seguir buscando.

Porque en alguna parte hay alguien que valora su vida tanto como yo y cuando le hable de redes de seguridad no huirá espantado y sólo dirá: «claro, ¿cómo lo hago?».